Morir de ego

Desde Asturias llega Jessica Buelga para darle vida a mi blog en este 2018. Un año de cambios y de prioridades. Menos mal que mis amigos me hacen estos regalos para alimentar mi casa digital. Gracias Jessica por este regalo tan personal y tan necesario… Morir de ego, toda una lección de esta gran mujer a la que admiro por su frescura (podría ser del sur perfectamente jeje) y su generosidad. Siempre dispuesta a ayudar desde ese #FrenteAsturiano, esa conexión tan bonita que espero poder tocar con mis manos muy pronto.

Pues eso… Morir de ego. Que lo disfrutes y lo reflexiones… ¡Gracias preciosa!

Morir de ego

Morir de ego

El ego, ese ente del que te todos hablamos y damos consejos sobre cómo gestionar para mantener equilibrado, mientras es engullido por el nuestro propio. El ego, esa parte del ser humano de la que presumimos tener bajo control y nos lleva a callejones sin salida de manera constante.

Sí, lo sé, el ego ha de existir, es condición humana, pero… ¿por qué hablamos continuamente de él como si fuese un animal doméstico cuando en realidad es una bestia indomable que se apodera de nosotros?

Cansada de leer sobre cómo gestionar egos ajenos (importante, nunca el propio, no vaya a ser que no pueda/quiera), hastiada de encontrarme con lecciones magistrales sobre el daño que hace un ego sobredimensionado a las organizaciones y a las relaciones, y sobre todo aburrida de que siempre se hable en tercera o segunda persona (siempre son los demás los que tienen el ego desbocado, nunca yo misma), me he decidido a desnudar mi ego para ti.

Como una cura de humildad que todos necesitamos en algún momento (o en muchos), me voy a quitar aquellas capas de ego que veo tan a menudo en mi sector (sí, sí, en el mío que tanto vende y proclama la gestión de egos y personas, que es más sangrante aún).

Y voy a ser tan sincera como me permita el propio ego, porque por mucho que profundice en el autoconocimiento y me lo curre como una campeona, qué quieres que te diga, pues que todavía me falta para ser experta en mí misma. Con lo que ser experta en autoconocimiento así en general, peor me lo pones.

Morir de ego

Pues verás, por mucho que digamos que nos gusta rodearnos de personas que brillen más que nosotros, de las cuales aprender, bla, bla  y bla… yo he sentido miedo. Me encanta aprender, mejorar y crecer y eso sólo es posible si te rodeas de personas mejores que tú, que te impulsen a ello, pero sí, he tenido miedo. Miedo de no llegar a cumplir mis y sus expectativas, miedo de los agravios comparativos, miedo del aprovechamiento fruto de la desconfianza. No es todo el tiempo, se lucha contra ello y se vence, pero no siempre se consigue. Y quien te diga lo contrario miente, o eso creo…

Y hablando de egos, con el éxito hemos topado y con las prisas de crecer, de sumar seguidores, de engordar los perfiles y las cuentas bancarias. No me vengas ahora con que hay que hacerlo de corazón, porque no te lo crees ni tú y de paso, ni yo. Cierto que lo hago con el corazón porque me gusta mi trabajo, y me vuelco para que salgan bien las cosas, porque con ello se pone en juego mi profesionalidad, mi imagen y la confianza depositada en mí…Sigo rascando que cada vez escuece más. Y al ponerse en juego mi profesionalidad,  puede verse perjudicado mi orgullo, mi valía, mi yo, vamos mi ego. Que de paso, también velo por los intereses de las personas que componen y dan forma al proyecto, eso nunca se olvida, pero que lo hago con mi ego guardado en una caja fuerte a buen recaudo…como que no.

Es entonces cuando llega un día en el que me doy cuenta de el éxito puede ser la tumba, me voy a morir de éxito, de que me voy a morir de ego! Y total, ¿para qué? ¿Me compensa? ¿Compensa a quienes me rodean? Aquí sí que me trabajo bien el ego, lo doblo según los criterios de la japonesa Marie Kondo y bien plegadito al cajón. Pero admito que esta gestión, me viene como resultado de haberme visto fuera de mí misma, incluso fuera de control por miedo a ver dañado mi ego, ese del que presumo manejar tan bien.

Morir de ego

No soy perfecta, hace tiempo que lo sé, pero me fastidia admitirlo según en qué aspectos! Me gusta hacer las cosas con buenos resultados, que sean valorados por las personas que me importan, me encanta encontrarme con gente que coincida conmigo en valores. Vamos, que me gusta alimentar mi ego y protegerlo, y como ya he admitido que no soy perfecta, puedo permitirme el lujo de decirlo así, tal cual. Yo soy la principal “culpable” de que mi ego aumente de tamaño  y lo hago de manera consciente e inconsciente. Luego se me va de las manos y ya no me gusta tanto, ahí es donde tiro de abuela materna, que es la persona con mayor capacidad que conozco para reajustar el tamaño tu ego de un plumazo, te deja como nueva (cosas de la genética de la cuenca del Nalón). Y si aún así se resiste, siempre me queda mi marido que me hace bajar de las nubes con tan sólo mirarme o mi madre al hacer ver que no sabe realmente a qué narices me dedico. Para ese ego fuera de sí, una buena dosis de realidad y quedo como nueva. Sería ideal que siempre fuese yo la que llegase a esta conclusión por mí misma, pero ya he vivido algún episodio donde mi ego me ha cegado y he llegado a rozar la enfermedad por exceso de trabajo o agotamiento mental. Y sí, esto también son problemas a la hora de gestionar mi ego.

No te creas que ha sido fácil sentarme a contarte esto, yo me que las doy de ser una apasionada (qué pesados somos con la pasión, de verdad!) del autoconocimiento y buscadora empedernida de la aplicación de la gestión emocional. Yo, que escribo post quincenales con recomendaciones y te acerco la teoría a la práctica. Yo… he de admitir que, como tú y como el resto de mortales, nos encanta alimentar nuestro ego.

Jessica Buelga

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Cuando te veo brillar

Septiembre trae un nuevo regalo a mi blog. Este mes de cambios y oportunidades, no puede tener mejor anfitriona que mi querida y admirada, Almudena Lobato.

Almudena es una de esas personas que irradian luz allá por dónde pasan. Es un regalo tenerla cerca. Como sabéis, este espacio está destinado a mi gente y ella hace tiempo que forma parte de mi familia. Referente profesional y, sobre todo, personal. Las redes sociales hicieron que conectaramos y #SilviaTeOrienta hizo el resto. Para mi, es un lujo contar con ella y espero que disfrutéis tanto como yo de su luz… ¡Gracias por el regalo!

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 Cuando te veo brillar

“Hay dos maneras de difundir la felicidad,

ser la luz que brilla

o el espejo que la refleja”

Edith Wharton.

Te miro escondido, tras de ti… al menos tras ese tú que enseñas cada día. Ese tú pequeñito, ese tú que apenas enseña sus ojos tras ese muro que tú mismo has creado.

Hay muros y muros…

El muro más alto, el más fuerte, el que más engulle cuando te acercas a él, ese nace de ti. No hay mayor muro que aquel que te aleja de ti mismo, que aquel que te hace sentir pequeño.

Los otros muros, los que tienen forma de zancadilla, esos que te pone la vida  y que a menudo te ponen otros (esos otros que tapan con sus dedos cualquier atisbo de luz que nazca de alguien diferente a sí mismo)… esos son como muros de arena a la orilla del mar,  esos muros siempre terminan cayendo, esos muros caen cuando tú decides avanzar sin miedo.

Y los tuyos… los tuyos son tuyos, tan tuyos que sólo tú puedes decidir cuando derribarlos. Esos enormes muros que separan lo que muestras de lo que eres, lo que eres de lo que puedes ser.

Cuando te veo brillar…

Qué no te veas brillar no significa que yo no te vea, que los demás no te vean. Tenemos la mala costumbre, todos, de ser nuestros peores jueces. Tenemos la mala costumbre de escondernos detrás de nuestros miedos más intensos. Costumbres…

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Las costumbres se cambian. Hay costumbres que es bueno revisar y cambiar, sobre todo aquellas que te limitan y te hacen ensombrecer. Hay costumbres que hay que dejar de alimentar, para dar de comer a otras mejores. La mejor costumbre es sin duda sacarte brillo cada día. Sácate brillo al levantarte por la mañana y al irte a dormir. Dos momentos para pulirte,  uno para recordarte que hoy es una nueva oportunidad, otro para valorar todo lo bueno que hubo en él, para valorarte, para cerrar los ojos con la sonrisa de quien se pule para brillar cada día.

Cuando no te ves brillar…

Qué tú no veas tu valor significa que tú no lo ves, no que no lo tengas. Cambia de gafas, limpia de telarañas tus ojos, aclara con agua limpia tu mirada, mírate de nuevo… ahora con más aprecio.

Brillas, sí, también cuando te ves pequeño. Brillas, incluso cuando no te ven, cuando andas escondido dentro de tu bolsillo, casi sin aire para abrir pecho y decir “aquí estoy, este soy yo”.

Cuando yo te miro… te veo… te veo tan grande, más que cualquier muro. Cuando yo te miro… te veo brillar. Y  brillas cuando yo no te miro, porque tú brillo es tuyo y no mío, porque brillas aunque tú no te veas.

Brillas

Brillas cuando tropiezas y aún más cuando te permites crecer con ello. Brillas cuando aciertas y cuando no, brillas cuando dejas a tu paso algo bueno. Brillas cuando te ves, porque sólo puedes ver aquello en lo que crees, porque sólo puedes verte cuando crees en ti y sólo entonces, tú puedes ver tu brillo.

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Creer en ti, es una elección. Creer en ti es ser consciente y apreciar aquello que te hace único, descubrir dónde está tu valor. Es importante que  tengas muy claro que tu valor no es un baño de ego, no es mirarte con adulación, ni creerte mejor que otro. Tu valor es ser valioso para otro, es dar más siendo tú. Tener valor es dar. Tener valor es dar valor a los demás.

A veces el mejor camino  es el que está más cerca, el que se hace mirando hacia dentro.  Más cerca que no más fácil, tampoco difícil, más hacia dentro, más hacia ti, más contigo.

“Cuando te veo brillar… te veo.

Ahora te toca a ti,

brilla para verte,

mírate para brillar de nuevo”.

 

Un saludo y buen camino.

Almudena Lobato

 

Promueve tu cambio o prepara tu involución

Nuevo regalo en mi blog. Tenía muchas ganas de que mi #LiantaDelNorte, más conocida como Elena Arnaiz, pasara por aquí.

Ya sabéis que solo invito a mis amigos, a mis referentes y ella no podía faltar. Ella que hace brillar a tanta gente… ella que brilla con luz propia… ella que tanto da… Generosa, auténtica y adorable. Así me gusta definirla. Uno de los grandes regalos que me han dado las redes sociales. Nunca el norte estuvo tan cerca del sur 😉

Y quién mejor que ella para hablar del cambio… ¡Gracias por este regalo amiga! Que lo disfrutéis tanto como yo.

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Promueve tu cambio o prepara tu involución

Pregúntale a tu abuela qué pensó cuando llegó la lavadora a su vida.

No, no he querido aprovechar la oportunidad de escribir en el blog de Silvia Saucedo (mi querida #LiantaDelSur) para soltar las burradas que no me atrevo a decir en el mío.

Quiero que veas la relación entre tu actitud frente a lo novedoso y tu nivel de productividad y rendimiento. Y, porque no decirlo, tu nivel de satisfacción, desarrollo personal y felicidad. Sí, felicidad.

Ante la llegada de un elemento nuevo, como la lavadora llegó en su día a las casas de nuestras abuelas, caben reacciones similares a esta:

  1. Catástrofe.

“Quítame eso de aquí, que me va a estropear toda la ropa. Vete a ver si no da a reacción luego en el cuerpo al ponértela porque con esos meneos que lleva…”

  1. Como toda la vida.

“Las cosas al natural, como toda la vida. Donde esté un buen apretón de manos (ay que se me va…) Donde esté el lavado a mano que se quite todo.

  1. Artesanía.

“Pero si yo tengo tiempo a hacerlo todo a mano. Es un gasto innecesario, sólo somos 6 en casa. Mientras los garbanzos se cuecen en tres horas ya hago yo la colada, friego los suelos de rodillas… etc. Esto no es para mí”

  1. Melancolía.

“Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”. Que traducido quiere decir, que pereza me da volver a empezar de 0.

  1. Curiosidad

“Bueno, a ver qué pasa. Por probarla… Empezaré con estos trapos viejos, por si acaso…”

  1. Early Adopter… de la época

“¡Esto es la revolución! La de tiempo que me voy a ahorrar. ¡La quiero ya!”

  1. Kamikaze

“Vamos a meter toda la ropa junta, que eso de separarlo lo veo una pérdida de tiempo…” y al abrir descubrir un insulso rosa palo que ha cubierto toda la ropa.

Promueve tu cambio o prepara tu involución

De la 1 a la 4, es decir, las personas que se resisten al cambio pagan un coste muy alto en tiempo, en esfuerzo, en sacrificio y en desgaste.

De aquí surge un primer efecto que es muy curioso pero que se repite. Es tal el miedo, la inseguridad y/o la pereza que les lleva asumir el cambio, que gastan energía tratando de convencer a los demás de que no se sumen al cambio. Tratando así de luchar en masa contra la innovación. Tremendo. Pero cierto.

El segundo efecto derivado es la demonización de lo nuevo. El apocalipsis se quedó corto a su lado. Todos los males y alguno más te pueden sacudir cuando aceptas e incorporas con gusto los cambios. Peligros te acechan en cada esquina, así que el mejor remedio ¡virgencita, virgencita que me quedé como esté! Y tan felices que se quedan.

El tercero y el más grave. Cuando tú tienes estos patrones de comportamiento para enfrentarte al cambio y si nadie te dice nada al respecto (aquí va mi pequeña contribución a la humanidad) vas a tender a repetirlos una y otra vez. Y el mismo tiempo que perdieron luchando contra la lavadora y contra la realidad aplastante de quiénes la probaban y afirmaban que les funcionaba y que ninguno de sus miedos era fundado si tomabas ciertas precauciones y aprendías a utilizarla, lo volvieron a malgastar con la llegada del lavajillas, la vitro, el microondas y todo lo demás.

Sé que me estás pillando, sé que a estas alturas del post ya sabes de qué te estoy hablando. Y vas bien, vas muy bien.

Lo grave de que en pleno 2017 aún no sepas usar las redes sociales como canal de comunicación profesional no es el hecho en sí (que ya de por si tiene delito). El problema está en qué quienes aún se ríen de nosotros y afirman triunfantes (entrarían en una nueva categoría: Nostra Damus) que las redes sociales se están pasando de moda (tal vez quieren decir que ellos lo han intentado con todas sus fuerzas y sus egos y/o inseguridades no les han dejado obtener el fruto esperado, pero esto daría para otro post) y alardean de que eso no va con ellos están en un grave peligro.

Tal vez esta ola no iba con ellos. No seré yo quien lo ponga en duda. Pero a los que no se subieron al carro por miedo, por incapacidad, por inseguridad, por exceso de precaución ¿cómo van a reaccionar a lo siguiente? Porque el hecho de que vamos a experimentar oleadas de cambio, una tras otra, sin descanso es ya una realidad incuestionable.

Así que, no se trata de cómo te has enfrentado a la digitalización, a la comunicación en redes sociales, a las nuevas formas de conocer personas (llámalo Networking si quieres), a la revolución digital del marketing o a cómo atraer talento a tu organización hoy en día.

Se trata de qué los cambios siguen llegando de forma abrupta, de un día para otro, sin tregua. Y si tú tardas tanto, si te sigue sacudiendo todo el cuerpo y desestabilizando entero cada vez que llega uno, vas mal.

Porque esto va cada vez a más. Un no parar de olas y olas de cambio. Por toneladas. Y ya no sólo tienes que adaptarte bien. Esto está totalmente obsoleto. Esto se sobreentiende y se da por hecho. Casi casi lo difícil es saber cómo has llegado aquí con tu alto nivel de reactividad al cambio.

Ahora el reto que te ocupa ni siquiera es saber mantenerte con cierta decencia. El camino que te queda es que seas tú mismo quién promueva el cambio. Quién se meta en nuevos “jardines” una y otra vez. Quien pruebe, quien experimente, quien decida si sí o si no, pero desde el conocimiento, la valoración y si procede la experimentación.  Nunca desde la negatividad, ni desde la agresividad, ni desde la lucha absurda y derrochona por no asumir el cambio. En definitiva, no digas que no al cambio por miedo.

Promueve tu cambio o prepara tu involución

Aprende a promover el cambio. Aprende a acompañar a los que aún prefieren lavar la ropa a mano porque no se han atrevido ni han sido capaces a pulsar un simple botón.

Aprende a vivir con el cambio y con todo el potencial de nuevas oportunidades que vendrán de su mano. Aprende a superar tu vértigo, a saltar con firmeza sin olvidarte de la red y los arneses. Esos te los da la formación y el aprendizaje continuo. Recuerda a lo que le pasaba a nuestras abuelas que metían junta toda la ropa.

Aprende a enamorarte del cambio, a ir en su busca cada vez que tengas la oportunidad. Crecimiento y satisfacción será lo único que te traigas de vuelta al final del, eso sí, extenuante camino. Y más experiencia para cuando venga el siguiente.

¿Estás preparado? Recuerda que si no promueves tu cambio, cada día estarás más cerca de tu involución.

 

Elena Arnaiz Ecker

@elenaarnaiz

Puedes saber de mi en www.elenaarnaiz.es

 

Tequila y sal para tu Marca Personal. ¡Déjate de limones!

Y aquí mi crónica del #PBLabDay17

Lo primero, nervios, muchos nervios. Creo que era la primera vez que se hacía un webinar en directo y de forma simultánea con un programa de radio… Los tiempos en la radio son muy precisos ¡Pero lo conseguimos!

No puedo dejar de dar las gracias a Guillem Recolons  y Jordi Collell por confiar en mi y darme esta oportunidad.  Y aquí estoy yo, cumpliendo otro sueño, este 2017 que tantas alegrías me está dando. ¡Gracias chicos! Hace unos meses soñaba con ir a Barcelona a ver en directo el evento y, ahora, resulta que formo parte de él… ¡Increíble!

Cada vez que alguien cumple un sueño, debería compartirlo, para que los demás sigamos soñando y comprobando que los sueños sí se cumplen.

Tequila y sal para tu Marca Personal

Cuando Guillem me dijo que podía hablar de lo que me diera la gana, que yo era la sal y cerraba el #PBLabDay17, pensé: ¿Qué es lo que combina bien con la sal? ¡El tequila! Y así surgió “Tequila y sal para tu Marca Personal”. Porque el tequila es una bebida emblemática que deja huella ¿Quién no tiene un recuerdo asociado a un tequila?  Pues con tu marca tienes que hacer lo mismo, que te recuerden pero que no des resaca, como pasa cuando te pasas con el tequila…

¡Déjate de limones!

Piensa en la cara que se te queda cuando muerdes un limón… Con esa cara no se puede ir por la vida. Así que nosotros solo le vamos a echar sal a ese tequila para dejar huella con una sonrisa siempre. Porque el buen rollo se transmite y en #SilviaTeOrienta lo puedes comprobar…

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Fotos: Manuel Morillo Fotografía

Aquí tienes mis 10 chupitos para dejar huella como el tequila, con mucha sal pero sin resaca:

  1. Rodéate de buena gente. Gente que te aporte, gente que le ponga una sonrisa a la vida. Gente que haga las cosas con pasión, dejando huella y sobre todo, disfrutando. Esa gente es la que vale. Los tóxicos y amargados, que se vayan a comer limones. ¡Aléjate de ellos!
  2. Toma tus propias decisiones. Déjate aconsejar, escucha a la gente que te quiere, que te rodea. Pero toma tus propias decisiones. Decisiones meditadas, que te hagan avanzar. No es lo mismo escuchar que dejarse influenciar. Tú decides.
  3. Pon el foco en tu objetivo. En lo que quieres conseguir. Ten clara tu meta y trabaja para conseguirla.
  4. No dejes de soñar. Conviértete en un soñador profesional. Los soñadores profesionales soñamos con los pies en el suelo y nunca dejamos de currar. Sueña alto. Pisa Fuerte.
  5. No tengas miedo. Muéstrate tal como eres. Se auténtico. No tengas miedo al fracaso. Las personas cometemos errores, aprende de ellos y confía en ti mismo. Si tú no confías en ti, nadie lo hará. La confianza se transmite, se contagia.
  6. Ni limones ni personajes. Déjate de postureo. No hables de lo que no sabes, no des ejemplo de lo que no eres. Simplemente se tú. Tú eres tu propia marca o como diría Eva Collado: Marca eres tú. Deja huella con coherencia, con esfuerzo, con trabajo. ¡Que tu objetivo no sea salir en la foto por favor!
  7. Elige tu medio de comunicación, de conexión con tu público objetivo. ¿A quién quieres llegar? Usa los medios a tu alcance. Con las redes sociales tenemos un medio gratuito y eficaz para hacer una buena gestión de la marca tanto personal como de empresa. Eso sí, hay que saber usarlo y no hace falta estar en todas las redes. Estudia cual es la que más te interesa y, sobre todo, donde está tu público. Dedica tiempo al networking, es la mejor forma de conectar con la gente. Mira a los ojos, son los que nunca mienten.
  8. Ten referentes. Aprende de ellos, pero no copies. Todos tenemos un estilo propio. ¡Sácale partido al tuyo! Busca tu elemento (Ken Robinson). Siendo auténtico y coherente, tu marca será recordada.
  9. Colabora. La visibilidad de una marca personal bien gestionada, hará que el teléfono empiece a sonar… Pero que no te tomen por tonto. Participa, ayuda y colabora en proyectos acordes con tus principios. Se coherente contigo mismo, no te vendas por unos minutos de gloria. No merece la pena. Deja tu legado, pero siempre acorde con tus valores.
  10. No pierdas el sentido del humor. ¡Ponle sal a tu marca personal! Así demuestras que eres auténtico y capaz de humanizar tu marca. No eres un robot detrás de la pantalla.

Gestiona tu marca pensando en cómo te gustaría ser recordado… Hazlo siempre con amor, con pasión y, sobre todo, con una sonrisa…como la de mis compañeros de #SilviaTeOrienta. Con ellos, nada es imposible.

Recuerda: La gente nunca olvidará cómo los haces sentir…

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Fotos: Manuel Morillo Fotografía

Espero haber puesto un poquito de sal a este maratón 😉

 

Dejemos de buscar trabajo para empezar a buscarnos a nosotros mismos

Hoy tengo el privilegio, de tener como invitado en mi blog, a mi canalla favorito: David Asensio.  Sus palabras nunca te dejan indiferente. Sabe decir las cosas de una forma tan clara, que no tienes más remedio que darle la razón. Os dejo este regalo que comparto con todos vosotros. Reflexionemos…

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Sé que muchos consultores de empleo, marca personal para la búsqueda del empleo, empresas de outplacement, Etts, consultoras, van a querer conocer donde vivo o rememorar a mis familiares más cercanos, pero así lo creo: DEJEMOS DE BUSCAR TRABAJO, PARA EMPEZAR A BUSCARNOS A NOSOTROS MISMOS.

Y lo digo en 1ª persona. Pensamos que teniendo una Marca Personal potente, encontraremos trabajo rápidamente. Cuando tu posible jefe, si tienes más seguidores que él, en las redes sociales, te aseguro que no te contratará. No vaya a ser, que le quites su puesto de trabajo. Pensamos que yendo a los servicios de búsqueda de empleo de nuestras ciudades, nos ayudaran a encontrarnos. Cuando “algunos” consultores están más perdidos que nosotros mismos. Pensamos que las Etts nos ayudarán a encontrar esa “estabilidad” tan soñada y que tanto nos promulgan en los medios de comunicación. ¿Pero en realidad qué pasa?

Que la Marca Personal solo sirve para directivos cuando en realidad para buscar trabajo te están enseñando a hacer un DAFO de toda la vida. Que en los servicios de búsqueda de empleo de los ayuntamientos te puede atender tu vecina, la del 4º y, la verdad, te da vergüenza que sepa que estás buscando trabajo. Y las Etts te ofrecen estabilidad encadenando trabajos sin parar, pero sin saber ni quién eres, que te motiva ni cuáles son tus anhelos.

Te encuentras, que te sientas en el sofá después de una jornada de trabajo y si te preguntan quién eres, respondes: “DIMELO TÚ, PORQUE NO TENGO NI IDEA”. Nos encontramos con personas que los domingos por la tarde no paran de llorar con miedo a ir a trabajar. Personas que sueñan con realizar su sueños, pero ya la toalla por el qué dirán, la edad, o no vayan a pensar que estoy loco y con gente que “calienta” la silla y la maquina del café, esperando a que se vaya el jefe de viaje para jugar con el ordenador o tirarle los tejos a la secretaria nueva.

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Pero mientras, hablamos de un nuevo futuro en el mercado laboral, que tenemos que estar motivados para buscar empleo, que tenemos que saber hacer bien una entrevista de trabajo, que nunca dudemos de nuestro talento, porque no sólo tenemos uno, sino muchos… Y seguimos siendo un país, que no para de tomar medicamentos para la ansiedad y poco productivos.

No estoy diciendo que no tengamos talento, no estoy diciendo que no haya que aprender a hacer una entrevista de trabajo o saber qué significa Manager Store cuando te enfrentas a un proceso de selección. Todo está muy bien, y algunas personas consiguen grandes resultados con esas herramientas. Que no digo que no, pero que tampoco digo que sean las panaceas, como así nos lo quieren hacer ver.

¡¡ERROR!! Si no sabes quién eres, un curso de Marca Personal no te valdrá para nada. Si no tienes confianza en ti mismo, ya te pueden grabar haciendo pruebas de entrevistas, que no saldrá de ti ni una sola palabra Si no sabes para qué has venido a este mundo, ya te pueden ofrecer el mejor trabajo del mundo, que si no está acorde con tus valores, tus propósitos, seguro que no te dura más de 2 meses.

Nos hacen creer y así creemos, que todas estas herramientas, son imprescindibles para alcanzar una de las metas que la sociedad nos exige, tener un trabajo. Trabajar no es lo mismo que desarrollarte personal y profesionalmente. Y en muchos libros nos siguen promulgando la filosofía de nuestros padres, de esfuerzo, sin rechistar, cabeza baja y decir a todo “Sí, bwana”.

Nos promulgan a SOBREVIVIR y no a VIVIR. Trabajar es desarrollo, es crecimiento, es motivación, es trabajo en equipo, es considerar a tus compañeros como personas, no como números. Pero sobre todo es responder a la pregunta: .- ¿Por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo? .- y ¿Lo que hago está acorde con mis valores, con mis propósitos?

No promulgo que todos seamos emprendedores, pero si considero que todos y cada uno somos EMPRESARIOS de nosotros mismos. Empresarios que tenemos que conocer nuestros activos y pasivos. Qué productos podemos ofrecer a los demás y cómo ofrecerlos.

En el fondo de nosotros, sabemos quiénes somos, qué queremos y cómo lo queremos, pero lo que pasa es que tenemos miedo a mostrarnos sin tapujos ante los demás. Los “empresarios individuales” que conozco, consiguen todos los años el mayor de los resultados, SE SIENTEN AGUSTO con ellos mismos y eso repercute en su exterior. Si algunos trabajan en empresas, otros son profesionales independientes, otros tienen sus propias empresas , pero todos tienen una cosa en común: antes de llegar a donde están, no buscaron trabajo, se buscaron así mismos.

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Antes de mandar ofertas a los portales de Internet, antes de ir a cursos de búsqueda de trabajo, pregúntate: ¿Te has encontrado a ti mismo? Si has respondido SI, las demás respuestas las descubrirás dentro de ti. Sabrás el POR QUÉ, QUÉ y CÓMO para desarrollarte.

David Asensio

Sigue tu camino de baldosas amarillas…

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Sigue tu camino de baldosas amarillas…

Voy a empezar este post, como lo haría mi querida Élia Guardiola, a modo de storytelling…

      A finales del mes de Enero, tuve la oportunidad de presentar en Huelva el libro de José Luis Fuentes, “Sigue tu camino de baldosas amarillas”. Y hasta ahora, no he encontrado el momento de escribir el post que se merecía. Y digo, no he encontrado el momento, porque ya no me excuso con eso de “no he tenido tiempo”. Ésto os lo contaré en otro post…

      Los que me conocen o siguen por las redes sociales, saben que desde que mi blog nació, he estado escribiendo un post al mes (sé que es muy poco, pero es a lo que me podía comprometer). Mi último post ¡Adiós  2015! ¡Busco empleo 2016! me vino como anillo al dedo. Si bien es cierto que el 2016 me trajo un nuevo empleo, también lo es que he tenido que dar prioridad a ponerme al día en mi nuevo cargo y he tenido que dejar un poco de lado éste rinconcito.

      Una vez asentada en Isersys y con todo bajo control, puedo volver a dedicarle el tiempo que se merece a mi blog y volver a escribir sobre lo que hago.

      Conocí a José Luis, en la presentación del libro de un amigo que tenemos en común, Ecequiel Barricart, que también tuve la suerte de traer a Huelva y con él inauguré este espacio: Cómo ser Dios y no morir en el intento. Fue la primera vez que nuestros caminos se cruzaron…

      Y como las cosas pasan por causalidad y no por casualidad, poco a poco nos hemos ido encontrando en nuestro camino de baldosas amarillas…

      Para los que no conocéis a José Luis Fuentes, una simple reseña de lo que él dice que es su misión profesional: acompañar a personas y organizaciones a encontrar su camino y convertir sus sueños, en metas alcanzables.

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      No os voy a contar de que va el libro, ni si José Luis es buen o mal escritor… solo voy a hablaros de los efectos positivos que tiene el libro sobre las personas que lo leen. No es un libro de autoayuda, no es un libro para descifrar las claves de la felicidad. La felicidad de cada persona depende de uno mismo. Cada ser tiene sus propias convicciones subjetivas de lo que es o debería ser esa felicidad soñada.

      José Luis tiene una premisa que repite constantemente: La felicidad es productiva. Y esa felicidad que todos perseguimos y cada uno vemos de forma diferente, pasa por un camino, por un proceso, que todos tenemos que seguir para poder alcanzarla. Y de ese camino es del que se habla en este libro.

     Lo que sí os voy a contar y estoy totalmente de acuerdo con José Luis es que toda felicidad pasa por amarse a uno mismo, con sus virtudes y sus defectos. Además creo firmemente en la Ley de la atracción positiva  y que los límites los ponemos nosotros mismos.

         Este libro te podrá hacer reír, te podrá poner la piel de gallina, pero sobre todo, te hará reflexionar… Te va a ayudar a elegir el camino de tu felicidad, tu camino de baldosas amarillas… pero para ello, tienes que apostar por ti, coger las riendas de tu vida y vivir ese camino. Porque al final, lo importante, es el camino…

         Este libro llegó a mis manos en un momento de pura  incertidumbre en mi vida y la verdad que fue un chute de motivación y me sirvió para reforzar mi lema, carpe diem: Aprovecha el momento, disfruta de la vida y piensa en el hoy y el ahora. No le des más vueltas. Siempre vale la pena intentarlo, vamos a dejar los miedos escondidos en un cajón y vamos a vivir. Pero vivir sin miedo, con valor. Si te apetece, te dejo otro post que escribí sobre este tema: ¿A qué tienes miedo?

         Ese valor es el que te va a permitir vivir tu propia aventura, como la vivió Dorothy en El Mago de Oz… vivir tus sueños, porque únicamente tenemos una vida y hay que aprovecharla.

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Voy a ser sincera, vais a encontrar dificultades, por supuesto, pero, a través de la lectura del libro, vais a encontrar como enfrentarte a ellas, gestionando las emociones.

No tengáis miedo a equivocaros, a fracasar. No pasa nada. Cada fracaso tenemos que verlo como una oportunidad para buscar el éxito. Cada crisis, supone una oportunidad de cambio y en el cambio está el camino y en el camino, la felicidad.

         Sigue tu camino de baldosas amarillas…

¿A qué tienes miedo?

miedoSi buscamos en la RAE la definición de la palabra miedo encontramos lo siguiente: “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”, “recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Y así es, el miedo no es más que un sentimiento, una sensación, que siempre nos invade de forma negativa, como decía aquel… siempre negatifo, nunca positifo!

Además influyen variables como la imaginación de la persona o el deseo… Es decir, todo está en nuestra mente, así que cuanto antes nos libremos de esos miedos, antes dejarán de perseguirnos y angustiarnos, paralizarnos y no dejar que avancemos hacia nuestras metas. (más…)

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