La triple personalidad en las marcas personales: De la congruencia a la esquizofrenia 3.0

Qué ganas tenía de tener aquí a mi maestro, a la persona que me hizo ver el poder del coaching tanto en mi vida personal como profesional. Como ya os he dicho en otras ocasiones, aquí solo invito a mi gente: Os presento a José Luis Fuentes, un coach sin pelos en la lengua y con un alto poder de resiliencia. Un tío tan fantástico, que a veces se le olvida poner los pies en el suelo… ¡A la mínima echa a volar! Y cómo me gusta acompañarlo en sus sueños…

Gracias amigo por esta maravilla de post, clarito y directo. Como a ti y a mi nos gusta. ¡Espero que lo disfrutéis tanto como yo!

La triple personalidad en las marcas personales

La triple personalidad en las marcas personales: De la congruencia a la esquizofrenia 3.0

En el año 2008, impartía en la Universidad de Sevilla mi primer curso de “Marca Personal” para el programa Universem.  Entonces, se usaba el término “Márketing Personal” y no se pronunciaba la palabra “Coaching” en las aulas, aunque un año después, no solo se me dejó, sino que se cambió el nombre del programa añadiendo nuestros queridos términos anglosajones: Coaching y Personal Branding.

Y les explicaba a mis alumnas la importancia de practicar la congruencia en la creación de tu propia marca en todos y cada uno de sus actos personales y profesionales:

“La congruencia es esa sensación de coherencia, de veracidad, de certidumbre, de sinceridad, que nos proporciona nuestra fuerza interior, cuando todas nuestras partes internas están alineadas hacia un mismo objetivo, hacia un mismo fin, es decir, todos nuestros “yoes” están de acuerdo -al menos por una vez”.

Asisto perplejo en la actualidad, a una especie de esquizofrenia 3.0, en el que muchas personas que generan sus propias marcas, se nutren de una triple personalidad: una para las redes sociales, otra para su profesión y otra personal.  He seguido algunos perfiles (LinkedIn, Twitter y Facebook, sobre todo) que me han interesado, luego he ido su blog. Cuando he dado el paso de asistir a una conferencia o charla eran otras personas y en un intento de acercamiento personal he descubierto a otra completamente distinta.

Perfiles exitosos, grandes proclamas, frases interactuadas, miles de seguidores, y luego, una carencia impensable de habilidades sociales y profesionales en el trabajo y en el terreno personal.

La triple personalidad en las marcas personales

Recuerdo quedar a tomar café con una de estas personas, seguida por miles de followers y varios libros en el mercado y no haberle visto los ojos porque su timidez enfermiza no levantaba la mirada del plato. O personas maravillosas en las redes, grandes oradores y speakers que sabes que no puedes confiar en ellas porque te la juegan a la primera de cambio.

Creo que debemos hacer una reflexión hacia dónde queremos caminar, cuál va a ser el futuro de las redes sociales y de la interactuación 3.0 o 4. 0. Vamos, y es ya una realidad, hacia la interactuación 360º, es decir, a conocer a nuestro interlocutor en todas las facetas de su vida. Los head-hunter rastrean nuestros perfiles, no solo profesionales, sino personales, quieren saber de nuestros proyectos, trabajos, conferencias, videos, publicaciones, amigos, ideas, ideología, hobbies, viajes, relaciones, películas que nos gustan, frustraciones.

Somos un ser holístico (cuerpo-mente-espíritu) que en el siglo XXI dejamos una marca emocional que se puede rastrear en diversos lugares.

Facebook se ha convertido en un gran cementerio que rinde homenaje a las personas que, desde el año de su creación, 2004, han ido falleciendo –entre ellos mi padre- y nos han dejado un legado cibernético que se mantiene por los siglos de los siglos.

La red de redes es una gran biblioteca de acontecimientos vividos en tiempo real que podemos ya investigar.

Imagínense que el 4 de abril de 1912 hubiera existido Internet durante el hundimiento del Titanic. Hoy, tendríamos de forma perpetua en las redes, los videos del hundimiento en YouTube, los tweets que se hubieran mandado en el primer momento, los hashtags que se hubieran creado, los testamentos vitales de pasajeros dejando sus últimos deseos y por qué no, alguna foto de “postureo” de aquellos que tuvieron la suerte –por ser ricos- de tener plaza en una de las barcas.

La triple personalidad en las marcas personales

Desde que las redes existen podemos contrastar, buscar, investigar a cualquier persona que tenga perfil público.  Por lo tanto, nuestra “Ventana de Johary” cambia sustancialmente de significado. Lo que queremos que los demás conozcan de nosotros, lo que queremos que sea privado, y lo que los demás conocen de nosotros sin que nosotros hayamos pretendido que se conozca.

En la actualidad, nuestra ventana desconocida aumenta, ya que podemos leer entre líneas incluso los alter egos “de las personas a las que seguimos.

Abogo por una línea de transparencia en la marca personal. Somos una sola persona, lo que cambia es nuestro rol, unas veces desarrollamos estrategias profesionales, otras contamos algo personal y en ocasiones incluso mezclamos ambas. Esa es la congruencia de nuestra propia marca: coherente con lo que pensamos y consecuentes con lo que decimos.

Confundir Marca Personal con exposición en las redes es un error habitual y creo que de ahí deriva mucho de esta triple personalidad, cuando lo que buscamos es impostar una realidad ficticia maquillando nuestro perfil en pos de convertirnos en un influencers o luchar por aumentar los “likes”.

Conozco a grandes profesionales que prácticamente no interactúan en las redes, debido esencialmente a que no tienen tiempo, están con agendas cubiertas para el año entero.

Cualquier obsesión se puede convertir en una patología. El deseo de gustar para cubrir un mal hueco en la autoestima no es sano. Y debemos generar una marca que deje una huella auténtica, que perdure, con sentido de legado. Porque se nos recordará por nuestros actos, por nuestros hechos, por nuestras palabras, por nuestros vídeos, por nuestras fotos, por nuestros tweets, por nuestros posts, por nuestros mensajes, porque somos la suma de todo lo que hacemos, de lo que decimos, de lo que callamos, de lo que experienciamos, pero sobre todo… Por lo que vivimos.

Le preguntaban a Paul Auster cómo es que había tardado 7 años en publicar una nueva novela-por cierto-magistral 4 3 21, y dijo que hay que vivir para poder contar, uno se nutre de su propia experiencia y realidad.

Así ocurre con las marcas personales, son productos de nuestra leyenda, de nuestras experiencias, de nuestros aprendizajes, de nuestros anhelos.  Cuanto más sinceros y reales, mejor reputación, equilibrio y honestidad.

Por eso las marcas impostadas e incongruentes son frutiles y se desvanecen a lo largo del tiempo. Son cortoplacistas y no dejan huella.

La congruencia en nuestra marca:  que todas nuestras partes internas estén alineadas, ser concientes de quienes somos, qué hacemos, para qué lo hacemos, cuál es nuestro mensaje esencial que queremos que se conozca, y cuando no estemos… ¿Qué huella habremos dejado? Dibujemos y tracemos melodías que nos hagan participar siendo creadores de nuestros propios sueños. Haz llegar tu relato al mundo, sin temer lo que el mundo piense de tu relato.

Y nunca olvides, cuando te muestres al mundo que:

Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve con el corazón.

Antoine de Saint-Exupéry

José Luis Fuentes

www.joseluisfuentes.com

www.alientacoachinginternational.com

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