Promueve tu cambio o prepara tu involución

Nuevo regalo en mi blog. Tenía muchas ganas de que mi #LiantaDelNorte, más conocida como Elena Arnaiz, pasara por aquí.

Ya sabéis que solo invito a mis amigos, a mis referentes y ella no podía faltar. Ella que hace brillar a tanta gente… ella que brilla con luz propia… ella que tanto da… Generosa, auténtica y adorable. Así me gusta definirla. Uno de los grandes regalos que me han dado las redes sociales. Nunca el norte estuvo tan cerca del sur 😉

Y quién mejor que ella para hablar del cambio… ¡Gracias por este regalo amiga! Que lo disfrutéis tanto como yo.

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Promueve tu cambio o prepara tu involución

Pregúntale a tu abuela qué pensó cuando llegó la lavadora a su vida.

No, no he querido aprovechar la oportunidad de escribir en el blog de Silvia Saucedo (mi querida #LiantaDelSur) para soltar las burradas que no me atrevo a decir en el mío.

Quiero que veas la relación entre tu actitud frente a lo novedoso y tu nivel de productividad y rendimiento. Y, porque no decirlo, tu nivel de satisfacción, desarrollo personal y felicidad. Sí, felicidad.

Ante la llegada de un elemento nuevo, como la lavadora llegó en su día a las casas de nuestras abuelas, caben reacciones similares a esta:

  1. Catástrofe.

“Quítame eso de aquí, que me va a estropear toda la ropa. Vete a ver si no da a reacción luego en el cuerpo al ponértela porque con esos meneos que lleva…”

  1. Como toda la vida.

“Las cosas al natural, como toda la vida. Donde esté un buen apretón de manos (ay que se me va…) Donde esté el lavado a mano que se quite todo.

  1. Artesanía.

“Pero si yo tengo tiempo a hacerlo todo a mano. Es un gasto innecesario, sólo somos 6 en casa. Mientras los garbanzos se cuecen en tres horas ya hago yo la colada, friego los suelos de rodillas… etc. Esto no es para mí”

  1. Melancolía.

“Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”. Que traducido quiere decir, que pereza me da volver a empezar de 0.

  1. Curiosidad

“Bueno, a ver qué pasa. Por probarla… Empezaré con estos trapos viejos, por si acaso…”

  1. Early Adopter… de la época

“¡Esto es la revolución! La de tiempo que me voy a ahorrar. ¡La quiero ya!”

  1. Kamikaze

“Vamos a meter toda la ropa junta, que eso de separarlo lo veo una pérdida de tiempo…” y al abrir descubrir un insulso rosa palo que ha cubierto toda la ropa.

Promueve tu cambio o prepara tu involución

De la 1 a la 4, es decir, las personas que se resisten al cambio pagan un coste muy alto en tiempo, en esfuerzo, en sacrificio y en desgaste.

De aquí surge un primer efecto que es muy curioso pero que se repite. Es tal el miedo, la inseguridad y/o la pereza que les lleva asumir el cambio, que gastan energía tratando de convencer a los demás de que no se sumen al cambio. Tratando así de luchar en masa contra la innovación. Tremendo. Pero cierto.

El segundo efecto derivado es la demonización de lo nuevo. El apocalipsis se quedó corto a su lado. Todos los males y alguno más te pueden sacudir cuando aceptas e incorporas con gusto los cambios. Peligros te acechan en cada esquina, así que el mejor remedio ¡virgencita, virgencita que me quedé como esté! Y tan felices que se quedan.

El tercero y el más grave. Cuando tú tienes estos patrones de comportamiento para enfrentarte al cambio y si nadie te dice nada al respecto (aquí va mi pequeña contribución a la humanidad) vas a tender a repetirlos una y otra vez. Y el mismo tiempo que perdieron luchando contra la lavadora y contra la realidad aplastante de quiénes la probaban y afirmaban que les funcionaba y que ninguno de sus miedos era fundado si tomabas ciertas precauciones y aprendías a utilizarla, lo volvieron a malgastar con la llegada del lavajillas, la vitro, el microondas y todo lo demás.

Sé que me estás pillando, sé que a estas alturas del post ya sabes de qué te estoy hablando. Y vas bien, vas muy bien.

Lo grave de que en pleno 2017 aún no sepas usar las redes sociales como canal de comunicación profesional no es el hecho en sí (que ya de por si tiene delito). El problema está en qué quienes aún se ríen de nosotros y afirman triunfantes (entrarían en una nueva categoría: Nostra Damus) que las redes sociales se están pasando de moda (tal vez quieren decir que ellos lo han intentado con todas sus fuerzas y sus egos y/o inseguridades no les han dejado obtener el fruto esperado, pero esto daría para otro post) y alardean de que eso no va con ellos están en un grave peligro.

Tal vez esta ola no iba con ellos. No seré yo quien lo ponga en duda. Pero a los que no se subieron al carro por miedo, por incapacidad, por inseguridad, por exceso de precaución ¿cómo van a reaccionar a lo siguiente? Porque el hecho de que vamos a experimentar oleadas de cambio, una tras otra, sin descanso es ya una realidad incuestionable.

Así que, no se trata de cómo te has enfrentado a la digitalización, a la comunicación en redes sociales, a las nuevas formas de conocer personas (llámalo Networking si quieres), a la revolución digital del marketing o a cómo atraer talento a tu organización hoy en día.

Se trata de qué los cambios siguen llegando de forma abrupta, de un día para otro, sin tregua. Y si tú tardas tanto, si te sigue sacudiendo todo el cuerpo y desestabilizando entero cada vez que llega uno, vas mal.

Porque esto va cada vez a más. Un no parar de olas y olas de cambio. Por toneladas. Y ya no sólo tienes que adaptarte bien. Esto está totalmente obsoleto. Esto se sobreentiende y se da por hecho. Casi casi lo difícil es saber cómo has llegado aquí con tu alto nivel de reactividad al cambio.

Ahora el reto que te ocupa ni siquiera es saber mantenerte con cierta decencia. El camino que te queda es que seas tú mismo quién promueva el cambio. Quién se meta en nuevos “jardines” una y otra vez. Quien pruebe, quien experimente, quien decida si sí o si no, pero desde el conocimiento, la valoración y si procede la experimentación.  Nunca desde la negatividad, ni desde la agresividad, ni desde la lucha absurda y derrochona por no asumir el cambio. En definitiva, no digas que no al cambio por miedo.

Promueve tu cambio o prepara tu involución

Aprende a promover el cambio. Aprende a acompañar a los que aún prefieren lavar la ropa a mano porque no se han atrevido ni han sido capaces a pulsar un simple botón.

Aprende a vivir con el cambio y con todo el potencial de nuevas oportunidades que vendrán de su mano. Aprende a superar tu vértigo, a saltar con firmeza sin olvidarte de la red y los arneses. Esos te los da la formación y el aprendizaje continuo. Recuerda a lo que le pasaba a nuestras abuelas que metían junta toda la ropa.

Aprende a enamorarte del cambio, a ir en su busca cada vez que tengas la oportunidad. Crecimiento y satisfacción será lo único que te traigas de vuelta al final del, eso sí, extenuante camino. Y más experiencia para cuando venga el siguiente.

¿Estás preparado? Recuerda que si no promueves tu cambio, cada día estarás más cerca de tu involución.

 

Elena Arnaiz Ecker

@elenaarnaiz

Puedes saber de mi en www.elenaarnaiz.es

 

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