Marca Personal: del ego a la generosidad

 

Estrenar el blog en 2017 con un post de Mercedes Romero es todo un lujo. Y si además habla de mi tema favorito, es aún mejor. Marca Personal: del ego a la generosidad.

Conocí a Mercedes a través de las redes sociales y no tardamos mucho en desvirtualizarnos en el #EBE15. Desde entonces, casi no nos hemos separado. Tenemos intereses comunes y nos compenetramos bien. Lo que más me gusta de ella es la pasión que pone en todo lo que hace. Es una de las personas más coherentes que conozco, auténtica 100%.

En este post, abre su corazón como solo ella sabe hacerlo. Espero que os guste tanto como a mi… ¡Gracias por este regalo!

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Foto: Manuel Morillo

Cuando aterricé en las redes sociales allá por 2012 no tenía muy claro cómo ni porque había llegado allí, simplemente escuché que era bueno tener un perfil profesional visible y ni corta ni perezosa me lancé, así, sin paracaídas y sin curso de vuelo previo.

Por supuesto, yo en aquellas fechas ni había oído hablar de Marca Personal, ni tenía constancia de lo que era o implicaba aquel término.

Por aquel entonces, lo único que me preocupaba, he de decir que mi empresa estaba inmersa en un feroz expediente de regulación de empleo, era que el estar ahí en Facebook, y más tarde en Twitter, me facilitaran el poder acceder a un nuevo puesto de trabajo, ¡pobre ilusa! cómo si la simple presencia profesional o personal en redes sociales y su influencia fuera concluyente a la hora de un proceso de selección.

¿Pero, qué se comparte en un perfil profesional? Por supuesto yo lo tenía claro, únicamente artículos o fotos profesionales, nada de fotos con amig@s, nada de fotos con mi pareja o con mi hija y por supuesto, ni se me ocurría dar mi opinión en nada que no fuese estrictamente profesional.

Pues así estuve durante casi un año, compartiendo a diestro y siniestro artículos sobre mi área profesional, alguna que otra vez, compartía posts de otros profesionales, pero sinceramente, muy pocas veces, porque al fin y al cabo, ¿a quién había que darle visibilidad,  a mí o a otr@s? Tengo que decir, que durante este tiempo, no obtuve absolutamente ningún resultado, ni bueno ni malo en clave de oportunidad laboral.

Poco a poco empecé a escuchar hablar de estrategia, presencia, contenido, posicionamiento, blogs y mucho más sobre Marca Personal y otros muchos términos que  a mí me sonaban a auténtico chino mandarín.

Durante un tiempo aquel perfil profesional fue adquiriendo un tinte poco más que deshumanizado, era como una ventana sin vistas, no tenía nada nuevo que ofrecer, más que artículos y  noticias, que ya las compartían otras webs y otros profesionales, como si fuera suficiente publicar o viralizar artículos técnicos para empaparme de aquella supuesta profesionalidad.

Entonces tuve la inmensa suerte y la oportunidad de colaborar para una web de empleo escribiendo sobre mi área de trabajo, aquella sí que sería una oportunidad real para demostrar qué tipo de profesional era, y las redes sociales, y aquellos perfiles insulsos de Facebook o de Twitter, serían las herramientas perfectas para poder mostrar mis competencias al mundo. Ahora sí, tendría esa visibilidad que tanto anhelaba. Y empecé a escribir, y empecé a publicar y también empezaron a llegar, felicitaciones y enhorabuenas, otros profesionales del sector compartían mis artículos, y éstos empezaron a tener tráfico, mucho tráfico y, conforme iban creciendo mis contactos profesionales y mi número de seguidores en Twitter,  también iba hinchándose mi ego…

Honestamente, y durante un tiempo, aquellos artículos no tenían más finalidad que ser un tanque de tormentas para seguir almacenando mi alter ego… Mi reputación profesional crecía, sí, pero yo me sentía vacía, no podía mostrarme tal y como era, mi lado personal, mi parte más esencial no aparecía por ningún sitio y mi otra mitad estaba escondida.

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Foto: José Emilio Gómez Losada

Porque el ego es como el azúcar que en grandes dosis, amarga…

Sí, ya sé que todos tenemos nuestro ego, la diferencia radica en la forma que tenemos de trabajarlo, reconozcamos que desafortunadamente, las redes sociales se han convertido en un instrumento perfecto para disparar nuestros niveles de egocentrismo.

Pero, como todo pasa por algo, un día llego a mí un artículo de Eva Collado sobre Marca Personal con el que me sentí muy identificada, venía a decir algo así como que la marca propia debe contener el equilibrio adecuado entre egocentrismo y generosidad. Una correcta y honesta estrategia en la que trabajemos ambas vertientes, hará que nuestra marca personal no sólo sea (re)conocida, sino apreciada por el resto de personas que forman nuestra comunidad.

Con el paso del tiempo, y como no podía ser de otra forma, terminaron aflorando (mis) valores, esos que como el aceite, siempre terminan quedando arriba, por encima de todo lo demás: y entonces decidí no hacer nada que no supusiera diversión, empecé a sentir un inmenso respeto por lo que hacían los demás y me di cuenta que sí necesitaba compartir lo que ell@s hacían, sus artículos, sus puntos de vistas con la gente que me seguía, que aquello no solo no me restaba, sino que compartir lo de otr@s sumaba, la honestidad y la toma de consciencia, reconociendo todo aquello en lo que tenía que mejorar ¡que era mucho! Poder contribuir con lo que tú sabes hacer para facilitarles a otros la labor, por ejemplo en la búsqueda de empleo, o ante una entrevista de selección, el reconocimiento, pero bien gestionado, y me refiero al reconocimiento a otros profesionales de los que aprender, la integridad, la responsabilidad que tenía (y tengo) no sólo como profesional, sino como madre, trasmitiendo a mi hija y a otros la generosidad como un valor vital, porque si tú das, recibes, si tu ayudas, te encontrarás con muchas manos tendidas cuando lo necesites…

Estos años en las redes me han enseñado muchas cosas, pero si me tengo que quedar con un aprendizaje es que, nuestros valores siempre están al frente de nuestra marca personal, y guían nuestra conducta,  nuestra forma de proceder, y no puedes saltártelos por mucho que te empuje tu ego o tu afán de protagonismo.

Y así fue cómo empecé a gestionar mi Marca Personal, pasando del ego a la generosidad, siendo yo misma, abriéndome en canal cada vez que escribo o doy a un simple “me gusta”, con el corazón siempre en la mano, en el 2.0 y en el cara a cara, sin caretas ni artificios y te puedo asegurar que los beneficios y las oportunidades han ido llegando con este cambio de paradigma.

Porque al final la grandeza no se mide por lo que dices que eres, sino por todo lo que das.

Mercedes Romero

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